Mi ciudad despierta en un delirio,
entre aires de salsa y son montuno,
Ávida y resplandeciente,
Tierra de vientos calientes.
De los Farallones desciende el hálito
Que alienta a mi pueblo hambriento,
de Colón, Lavoe y Montañés,
a danzar a ritmo del rompe saraguey y del che che colé
Los cañaduzales de mi valle,
son hipnotizados al son del compás negro,
y para los amantes de la rumba,
el orgasmo aun está latente.
Entre tragos de ron, cerveza y aguardiente,
Entre mirá, vé y cojé,
La aurora es la anunciante del sol,
que desplaza a los bailaores de la noche clemente.
Mi gente, mi Valle, mi Cali.
Por: Doreidy Otagri
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