En la ciudad de Cali, al compás de tambores y timbales, se respira olores nauseabundos para muchos, pero para otros son la entrada a un mundo fantástico. En donde los cuerpos son exhibidos y puestos a disposición como mercancía a la venta, por otro lado, las bebidas embriagantes se ocupan en la desinhibición, mientras que otros aprovechan abstrayendo partes que no les pertenece. En la noche del sábado, Ricitos de Oro, la proxeneta más conocida en el bajo mundo, es la madrastra de los tres Cerditos. Esta despiadada mujer los explota, forzándolos en cambiar su sexualidad, mostrándolos como transexuales y ofreciéndolos a sus clientes para cada noche. Lo más tormentoso para éstos, es saber que toda la vida tienen que estar ligados a Ricitos de Oro, por el motivo de que su madre antes de morir en el parto, le cedió la potestad de educarlos y encaminarlos en lo que mejor le pareciera a ella.
La noche era jóven, cómplice de actos inesperados y prometedores para Ricitos de Oro. De repente, llegó el Lobo sin avisar fanfarroneando en su Ferrari y solicitó el servicio de los tres Cerditos, para llevárselos a una fiesta privada; Ricitos de Oro por esa noche los vendió al mejor postor… el Lobo. Los Cerditos se arreglaron y vestidos de mujer acompañaron al Lobo ofreciendo lo que Ricitos de Oro les obligaba a hacer y lo que a diario les daba de vivir. Sin embargo, éstos no imaginaron que aquella noche llevaría sus vidas a un abismo. El Lobo les ofreció lo mejor de la noche, y los Cerditos ya acostumbrados a ese trato, cedieron. Esa noche, Madonna trabajó como empleada del Lobo y alcoholizó a todos en la fiesta. El grupo Coldplay se encargó de dar un gran concierto y Teresa de Calcuta, la expendedora de sustancias alucinógenas del Lobo, surtió a todos. Finalizando la noche, el Lobo se llevó a los tres Cerditos a su habitación y con ellos tuvo una gran orgía. Mientras los tres Cerditos dormían, el Lobo había maquinado toda la noche en abstraer los órganos de aquellos, para eso Madonna, Coldplay y Teresa de Calcuta le ayudaron, sin que los tres Cerditos se despertaran. Al día siguiente, Los Cerditos se despertaron y hallándose a las afueras de la ciudad encontraron en sus cuerpos manchas de sangre y órganos que les faltaban; desesperados, como pudieron se ayudaron para dirigirse al hospital D.A.R. para que se les pudiese salvar sus vidas. Se intentaron comunicar con su proxeneta para que los ayudase a conseguir donantes de órganos, pero pareciese como si a Ricitos de Oro la hubiera desaparecido el Triángulo de las Bermudas, puesto que por ningún sitio daban razón de ella.
En el hospital D.A.R., ese mismo día llegó una familia de tres Ositos que, habiendo causado un accidente automovilístico, murieron. Sin embargo, antes de fallecer dejaron un testamento que autorizaba la donación de sus órganos a D.A.R. y de esta manera los cerditos pudieron salvarse.
Al Final, los tres Cerditos se liberaron de la esclavitud en la que los sometía Ricitos de Oro. Del Lobo, se escuchan rumores, que aún continúa en su tenebroso mundo. Mientras tanto, los tres Cerditos, pensando en el progreso, analizaron que el negocio de Ricitos de Oro generaba mucha ganancia y decidieron abrir tres sucursales en la ciudad, obteniendo la fama de ser los mejores proxenetas, ya que para ellos lo primero es que su mercancía esté en buenas manos y no en las de un Lobo traficante de órganos.
Por: Angely Said
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