El toma con alegría su pluma escribe cuatro versos mirando hacia el vació Yo lo miro como esperando algo, una palabra suya que redima la espera pero no dice nada ¡calla!
Ella lo mira, lo desea, lo sé lo ha confesado al parpadear y sus manos tiemblan cada vez que el retuerce su mano, anunciando un nuevo verso, como en retahílas, segundos milenarios convertidos en cenizas
Pienso con añoranza Me gustaría estar ahí, ser la letra penetrada en el papel el veneno que atrapará mentes furtivas coléricas, silenciosas de palabras, ausentes de llantos, amantes sin besos, amigas sin cómplice
De cualquier modo, ser su poema ser la mancha imborrable del tiempo el esfuerzo de quién inútil busca interpretarle aquella voz que me repetirá musicalmente como enamorando una dama Pero estar ahí, ser su poema. Mientras cavilo en mis deseos de eternidad
él continua escribiendo versos,
entre taciturno
entre exaltado
Ella
quién le mira nerviosa
con evasivas silenciosas
Y yo,
expectante
taciturna como él
exaltada como siempre
buscándome entre sus versos que aún no leo
hallando las respuestas
perdidas en su pluma
Implorando la infinidad
a través de sus manos,
Ser su poema
ese que esta escribiendo
ese que estoy esperando.
"Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas". J.L.Borges
Me miró, nos miramos, se sentó en mi mesa, tomo de mi café sin perder por un segundo de vista mis ojos, acarició mi mano y me ruboricé. La reconocía, con exactitud donde o como, no.
Era un rostro familiar, de esos que se cruzan atrevidos en tus sueños para recordarlos al día siguiente de camino al trabajo.Pero estos, sus ojos, oscuros como lagunas, azabaches; me ahogaban y sumergían mis recuerdos en un estancia desconocida, algún lugar donde no podía ubicar mi memoria.No podía negar la seducción que me producía entrar en ellos y ser también su última visión. ¿Sentiría celos acaso, cuando ella movida por el sonido estruendoso de algún lápiz al caer, de vuelta a su mirada, para encontrarse con otros que también creen reconocerle? Tal vez si! Por ahora, disfrutaba aún de nuestra intimidad visual, del silencio que compartíamos sin motivo alguno, nada decíamos, porque no eran necesarias las palabras.
Absorta le observé por largo tiempo, vi sus ademanes al tomarse el café, el movimiento oblicuo de su mano para levantar la taza y el modo como parpadeaban sus ojos al saborearse. Veía en su rostro una sonrisa de satisfacción, creía yo, orgullosa de ser el centro de mi turbación y congoja.
Esta mujer, era desde ya propietaria de mis pertenencias, se fumó uno a uno los cigarros contenidos de la cajetilla que horas antes había comprado. No quería ninguna distracción, así que preferí aspirar del humo que ella lanzaba atractivamente hacía mi rostro.
Acabado el último cigarro, creí ver algún cambio en la expresión de su cara, frunció el ceño y oh dolor! volteó su mirada hacia el hombre que estaba sentado a mi derecha. Sentí como algo inexplicable se pasaba por dentro para calcinarme. Me preguntaba si ella estaba esperando mi reconocimiento, mi reacción al comprender de donde me era familiar su imagen, tal vez expectante de un saludo cordial o una sonrisa de alegría al reencontrarnos. Pero no, no lo sabía, y en mi memoria no cabía ella, era como si al mirarla estuviera siendo registrada por vez primera, para quedarse intacta y eterna cada vez que tomaba de mi café, me acariciaba tímidamente la mano y fumaba de mis cigarros. Segundos después, recobré el aliento, había vuelto a clavarme sus ojos, y otra vez, experimentaba esa sensación de ahogo y de asfixia, de añoranzas aniquilan tés, de dolor sofocante y de olvido.
Lo único que pensaba de momento,en lo mucho que dolía aquella presencia, tan pesada para mis ojos, tan silenciosa para mi voz, tan lejana para mis manos. Y no había ya ningún cigarro que al menos logrará despistar mi sensación; ¿Que iba hacer? me lo cuestionaba repetidamente, tenía deseos de salir corriendo, como salirme de mí, de nuevo ese querer aniquilarme. ¿Pero porque no interrumpía el silencio? ¿Porque no salían palabras de mi boca? Sin embargo todo seguía ahí, intacto como hace horas; Yo, mirándole, ella tomando de ese café interminable, fumando de ese último cigarro que tenía entres sus manos y yo de vez en cuando sintiendo el estremecimiento del roce de su mano con la mía.
No todo podía quedarse estático, todo tenía que acabar-pensaba dándome esperanzas-, debía culminar la noche y la luna cambiaría de posición, de este modo, me percataría de la movilidad del tiempo. Afortunadamente minutos después, un torrente de lluvia cayó, ella movida por el estruendo de la lluvia y el frío que comenzaba a ser notorio sobre su blusa, agarro mi mano, y me indico que la siguiera.
Caminamos algunas cuadras a merced de la lluvia, orgullosas la desafiábamos con desdén, no era necesario correr, íbamos a paso lento, sintiendo el palpar de las gotas derramadas por nuestros cuerpos, su humedad y la mía. Líquidos yacían a nuestro alrededor, llovizna, agua sobre el mundo, agua sobre nuestros cuerpos, nuestros pies bailando sobre los charcos creados de la lluvia, todo un homenaje al zumo natural de la vida.
Al llegar a un frondoso árbol, ella se adecuó frente mío, y con sus manos líquidas empezó a acariciar mi rostro, lo miraba con una ternura que hasta ahora conocía, bebió del agua cayendo por mis labios, sentí perderme, vaciarme, dejar de ser. Ese reposar de sus labios sobre los míos, me había dejado perpleja, reconocía su aliento a tabaco, cafeína yalmíbar, pero nada que recordaba a quién…? Aún estaba ese lago inmemorable del olvido que no dejaba penetrar el recuerdo del porque? ¿Porque la sentía tan mía? ¿Tan yo? Dolían sus besos, que ardientes me quemaban como ningún otro beso lo había hecho, pero le seguí el juego. Me despojó de la vestimenta, y del mismo modo como palpó mis labios húmedos, lo hizo con mi cuerpo temeroso, mientras tanto, exploraba en ella algún vestigio que terminará por aclararme la duda de quién era, me dedique a medir sus manos,rozar sus dedos, oler cada centígrado de sus extremidades y a sentir toda la humedad inherente de su cuerpo, con intentos de derruir todos los abismos antes interpuestos entre las dos.
Desperté y la mas bella luz del sol - que jamás había visto- se proyectó sobre mi rostro, no me cegaba, contrariamente aclaraba el día de manera asombrosa, el equilibrio perfecto de la luz sobre los objetos del mundo. Adormecida y cansada, me levante del árbol, agarre mi ropa para vestirme de nuevo y al hacerlo cayó sobre el suelo la cajetilla de cigarros, para mi sorpresa completamente llena. Recordé fugazmente los sucesos de la noche y una extraña sonrisa de la nada se asomo por mis labios, como en complicidad conmigo misma. No le di mas vueltas al asunto y proseguí mi camino a casa.
Estando apoca distancia, pude ver una silueta sentada en el escritorio de mi cuarto, cuanto iba acercándome a la escena, noté sorpresivamente que era ella de nuevoy tenía entre sus manos el ejemplar de uno de mis libros predilectos, cuál leía con orgiástica atención. Mezcla de rabia y celos, quería sacar a esa mujer de mi cuarto,imploraba decirle que se largara de mi vida, que la odiaba con todo el odio que se le puede tener a quién uno ama, pero que tendría que irse, irse pronto de mi…De pronto un fuerte estruendo se comenzó a perpetuar en mi cabeza, y acto seguido, una voz muy nítida que venía de les estrechos confines de la memoria,repetía:
“Erase una vez un individuo de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Andaba en dos piesllevaba vestidos y era un hombre, pero en el fondo era, en verdad, un lobo estepario (…)”
Resignada me senté sobre el anden a escuchar esos hermosos versos, que en antaño habían acompañado la soledad de quién buscaba incandescente las respuestas en una pluma desconocida. Abrí la cajetilla de cigarros, saque uno y empecé a fumar apaciblemente. Así pues, deje oír musicalmente en mi conciencia la lectura que ella seguía silenciosa, y solamente en ese momento comprendí, por fin, quién era aquella mujer de la que me había enamorado.
"¿Qué forma de arte más íntima existe que una obra escrita? Es el único lugar en el mundo donde dos perfectos extraños pueden convertirse en un ser único." Paul Auster
"¡El sueño es el inventor, y emparejar el sueño con la creación es ser poeta!" Anonimo
“Junta tu frente a la mía y enlaza tu mano, y haz juramentos que mañana ya habrás roto”. Paul Verlaine
“Hay dos maneras de disfrutar la luz: ser la antorcha que la emite o el espejo que la refleja”. Anonimo
Locuralavie
Esta revista nace gracias a los frutos construidos a lo largo del semestre, apoyada principalmente por el ánimo y el sueño de construir historias; navegamos por el ampio mar de la creación, de las palabras y de las realidades que nunca nadie tal vez se atrevería a vivir. Explorando géneros literarios y su gran variedad de estructuras, nos dejamos embriagar de la magia de la escritura, jugando con las letras, targiversando sus órdenes, construyendo historias, sin esperar el resultado logrado. El taller despertó entre nosotros inquietudes y problemas, que luego en grupo resolvíamos mientras se veía reflejado el desarrollo como escritores.
"La nostalgia se escurre de los libros y se introduce debajo de la piel"
“Quizás estaba loco al querer todo esto, pero todo lo que es grande comenzó por una locura. Nietzsche
"¡Se necesitan dedos tenaces y nervios templados para arrancar de la propia prosa, incluso con sangre, los fragmentos más superfluos, pero que tal vez sean los más amados por ti…Y el escritor no debe musitar, sino hablar con toda su voz!". Anonimo
“El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”. Charles Chaplin
“La nostalgia del paraíso es el deseo del hombre de no ser hombre.”Milan Kundera
“El alma vive porque es perpetuamente tentada, aunque resista. Todo vive porque se opone a algo. Yo soy aquello a lo que todo se opone. Pero, si yo no existiera, nada existiría, porque no habría nada a que oponerse, como la paloma de mi discípulo Kant, que, volando al aire libre, juzga que podría volar mejor en el vacío” Fernando Pessoa
“Te contaré algo terrible: soy poeta y padezco de la ternura de las cosas”