Opio en las nubes - Rafael Chaparro

miércoles, 20 de mayo de 2009

Universos Paralelos


Del planeta Afromenón, hizo la aparición un habitante en nuestro mundo llamado Tierra. Todo esto ocurrió en una mañana calurosa, cuando el alba estaba a punto de esconderse. Aquel extraño llamado Afromenonito, había venido en un artefacto de dudosa morfología y tonalidad de colores, era todo un enigma a nuestro conocimiento. Éste ser aturdido, por el impacto del accidente que había ocasionado, al haber chocado con la Tierra, intentó devolverse a su universo, pero observó que su nave había quedado totalmente destruida.

Un terrícola A, que se hallaba cerca al lugar del estruendo, escuchó nítido el aterrizaje forzoso del sujeto desconocido, y se imaginó que el fin del mundo había llegado; creía que debía ir a la iglesia para confesarse y arrepentirse de todo el mal que había provocado en su Cosmos. Y empezó a divulgar en toda la zona lo que había escuchado; los otros terrícolas B, C, D, E, F,… Z, se echaron a reír y lo tildaron de loco, diciéndole, que eso le ocurría a las personas que no eran devotas y que además, vivían apartadas de la sociedad, como en el caso de él, que residía en la montaña. Sin embargo, el terrícola A, invitó a todos, para que confirmaran lo que él había dicho; además, la comunidad no perdía nada, ya que en ese sitio, no ocurrían situaciones extraordinarias, así que todos se dirigieron hacía allá.

Cuando llegaron a la montaña, vieron que aquel ser, era diferente a todo lo que ellos conocían, tanto así, que los hombres sintieron una fuerza de atracción que los seducía y envolvía por el Afromenonito. Por el contrario, las mujeres concibieron al extraño, como un ser repugnante y peligroso para sus vidas y matrimonios.

Desde aquel día, en la casa de la montaña, las visitas masculinas y los regalos de aquellos, no cesaban de llegar; era tal el extremo, que se llegó a llenar más que la iglesia en semana santa. Los hombres enceguecidos, veneraban al Afromenonito como una deidad. Las mujeres en cambio, le atribuían semejanza de hombres burdos y ordinarios, y no entendían como los hombres de su planeta Tierra, se encontraban en tal estado. El sujeto extraño, se percibía, bastante a gusto y complacido con la presencia masculina. Las mujeres desesperadas por el fenómeno, intentando hallar una salida, acudieron a la NASA, para que lo devolviesen de regreso a Afromenón.

Al día siguiente, otra novedad apareció en la montaña, una nave con las mismas características de la anterior, empero, la nave había tenido un aterrizaje exitoso y con la intensión de llevarse al Afromenonito de vuelta a su hogar, puesto que era su progenitora, la que había llegado a rescatar a su hijo, de las manos maquiavélicas de los terrícolas; en el ambiente se tornó una cortina de humo y con un sonido celestial, encinto a su primogénito; mientras que esto ocurría, el tiempo se detuvo en la Tierra y la gente paralizada se encontraba. Después de unos minutos, los terrícolas no se explicaban que había sucedido; sin embargo, el terrícola A, tuvo la oportunidad de presenciar aquel hecho que lo marcaría de por vida, pues, de esta manera, el Afromenonito, podría volver a la Tierra en cualquier descuido de su madre, ya que éste, gustoso quedó con el terrícola de la montaña, por su hospitalidad y pleitesía.

Por: Angely Said

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